En las huellas del polvo
nuestras pisadas se hunden,
el sol del amanecer
agiganta nuestra sombras,
el corazón se agita
por la emoción contenida,
ha llegado la hora
del encuentro tan esperado.
Cuando las palabras no alcanzan
el corazón se manifiesta,
rostros cansados y adustos
a la espectativa,
el ambiente se acrecenta
como en una flama gigantesca
¿quien puede apagar la noche
y encender el sol?
La voz crece, poco a poco
desde el fondo del polvo,
un grano de arena rememora,
las conciencias comienzan a fluir,
la semilla despierta
y germina poco a poco,
Ha nacido la esperanza!!
Tlacaelel Abr, 2009

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