¿Has visto alguna vez llorar a una mujer?
debo decirte que todas lo hacen,
pero cada una por diferente motivo:
algunas por sentir los prodigios del amor,
otras por sus triunfos en la vida,
aun por su perfume y su glamur,
también gozosas por su buen azar.
Pero hay quienes lloran por ausencias
y no precisamente del amor, el triunfo o el olor,
sino por la falta de sus seres queridos
perdidos en los avatares de la vida;
y aun en esas condiciones no se rinden
dejan atrás las lágrimas y el dolor,
madres y hermanas, se unen
y salen a buscar palmo a palmo,
remueven la tierra y el agua
sin tregua ni descanso,
claman justicia a los cuatro vientos
en los lugares más recónditos
con la esperanza de encontrar
algún indicio que les dé luz.
No importa si vivos o muertos,
lo que desean es saber:
¿qué sucedió?
¿dónde están?
¿cómo viven?
¿cómo murieron?
¿quién lo hizo?
Ojalá el futuro les dé la razón
cuando la patria se recupere,
se abrirán los expedientes
las cárceles, las mazmorras,
se romperán las cadenas,
se develarán las historias,
dejaremos el borde de la fatalidad,
habrá una nueva luz
que nos iluminará a todos,
Habrá justicia, llegará la paz.

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